Una familia de Monterrey, Nuevo León, México, compartió en redes sociales una situación delicada relacionada con un posible incidente alimentario ocurrido después de consumir un pedido de pollo adquirido en una sucursal de KFC (Kentucky Fried Chicken). El caso generó atención luego de que la madre expusiera públicamente los hechos y solicitara apoyo.
De acuerdo con el relato de Emily García, los acontecimientos se registraron el lunes 5 de enero, cuando ella, su esposo y sus hijos realizaron un pedido mediante una aplicación de reparto a la sucursal ubicada en Solidaridad, Monterrey. Al recibir el alimento, notaron detalles que les llamaron la atención.
La mujer explicó que las piezas de pollo parecían recalentadas y de un tamaño menor al habitual. Aunque detectaron estas irregularidades, decidieron consumir solo una parte del pedido, sin imaginar que horas después comenzarían a enfrentar un cuadro de salud inesperado.
Según la denuncia, para el martes 6 de enero, varios integrantes de la familia presentaron malestares gastrointestinales, los cuales inicialmente consideraron pasajeros. Sin embargo, con el paso del día, la situación no mostró mejoría, lo que encendió las alertas dentro del hogar.
El miércoles 7 de enero, los síntomas se intensificaron y se sumaron fiebre y malestar persistente, por lo que acudieron a recibir atención médica. Tras una primera valoración, decidieron trasladarse al Hospital Metropolitano, donde se les realizaron estudios clínicos especializados.
Los resultados médicos indicaron un caso de intoxicación alimentaria, motivo por el cual los menores requirieron hospitalización y cuidados más específicos. La familia permaneció bajo observación mientras recibía el tratamiento indicado por los especialistas.
Ante este escenario, Emily García señaló que ya estableció contacto con la empresa KFC para informar lo ocurrido y solicitar una respuesta formal. En su publicación, pidió a otros consumidores extremar precauciones y estar atentos a cualquier señal anormal en los alimentos adquiridos.
Además del impacto en la salud, la situación trajo consecuencias económicas. La madre explicó que tanto ella como su esposo trabajan como comerciantes, pero no han podido retomar sus actividades debido al estado de salud de sus hijos y su propio proceso de recuperación.
Por esta razón, recurrió a las redes sociales para solicitar apoyo económico, con el fin de cubrir gastos médicos, medicamentos y artículos de higiene. Mientras esperan una respuesta de la empresa, la familia mantiene como prioridad la pronta recuperación de los menores y la aclaración de lo sucedido.














