En Colombia, un hecho ocurrido en Cantagallar, jurisdicción de El Piñón, Magdalena, dejó en evidencia la ausencia estatal cuando la familia de Alex Hernández tuvo que recuperar su cuerpo sin apoyo oficial.
No hubo presencia de autoridades, ni acordonamiento, ni personal forense.
Solo un cuerpo en una trocha y una familia que entendió que debía actuar por su cuenta.
Una decisión obligada por la ausencia
Tras recibir la noticia, el padre de Alex tomó una decisión inmediata.
Pagó una mototaxi y colocó un tronco atravesado para evitar que las piernas del joven se arrastraran durante el traslado.
El camino hasta el lugar era largo y lleno de obstáculos.
Cada tramo representaba dolor, recuerdos y preguntas sin respuesta para el padre.
El encuentro en la trocha
Al llegar, encontró el cuerpo en medio del silencio de la zona.
Se arrodilló y lo levantó con sus propios brazos, como cuando era niño, pero ahora cargando también el peso del abandono institucional.
No había protocolos, ni acompañamiento, ni registro oficial en ese momento.
Solo el acto de un padre que se negó a dejar a su hijo en el lugar.
Un traslado marcado por el dolor
El regreso se hizo por la misma trocha.
Sin documentos, sin funcionarios y sin presencia estatal, el cuerpo fue trasladado en la mototaxi.
La familia asumió una labor que normalmente corresponde a las autoridades.
Recoger, trasladar y preparar la despedida en medio del miedo y el silencio.
Un problema que se repite
Habitantes de la región señalan que este tipo de situaciones no son nuevas.
Denuncian que en varias zonas los grupos armados imponen control y limitan la presencia de la fuerza pública.
Esto obliga a familias a enfrentar solas momentos críticos.
Casos como el de Alex Hernández reflejan una realidad que, según relatan, lleva décadas repitiéndose.
Dolor e impotencia en la comunidad
El caso ha generado conmoción entre los habitantes de Magdalena.
La escena del padre trasladando a su hijo evidencia la falta de respuesta institucional en zonas apartadas.
La familia tomó una decisión sin preparación previa.
Actuaron movidos por el dolor y la necesidad de no dejar a su ser querido abandonado.

