La familia Ortega, golpeada por el conflicto armado en Colombia, se prepara este 10 de marzo para despedir a Óscar Ortega, un joven de 22 años que será sepultado en Cúcuta, Norte de Santander.
El joven fue secuestrado por integrantes del ELN, posteriormente asesinado y su cuerpo abandonado en el sector de La Llana, zona rural del municipio de El Zulia, en la región del Catatumbo.
Su despedida ocurre dos días después del hallazgo del cuerpo, hecho que obligó a su familia a reunirse en la capital de Norte de Santander para afrontar la tragedia.
La madre y los hermanos del joven viajaron desde distintos municipios del departamento para realizar los trámites y acompañar el velorio.
En la sala de velación, casi vacía, solo estaban la madre y dos de sus hijos.
Entre llantos, la mujer repetía que le habían “arrancado el corazón”, recordando también que hace cuatro años su esposo fue asesinado.
La familia denunció que enfrentó el caso prácticamente sola y que no recibió acompañamiento institucional durante el secuestro que duró cerca de 20 días.
Según relataron, durante ese tiempo hubo falsos intentos de liberación, exigencias difíciles de cumplir y finalmente un desenlace devastador.
El inicio del secuestro
El caso comenzó el 15 de febrero, cuando Óscar Ortega cayó en un retén ilegal del ELN en el sector de La Llana.
En ese punto fue interceptado por los guerrilleros y posteriormente trasladado a un lugar desconocido.
El joven había empezado a trabajar en Tibú el año anterior, luego de cumplir su servicio militar y pasar una temporada viviendo en Cúcuta con uno de sus hermanos.
Hasta ese momento, según su familia, su vida parecía avanzar con normalidad.
Intentos de contacto con la familia
Poco después del secuestro, los captores se comunicaron con los familiares del joven.
Según la familia, el objetivo era supuestamente coordinar una liberación que finalmente nunca se concretó.
En medio del cautiverio, el joven habría logrado escapar momentáneamente y contactar a sus familiares.
Durante esa comunicación les dijo que los guerrilleros pretendían reclutarlo de manera forzada y obligarlo a trabajar para ellos.
Ese fue el último contacto con vida que tuvo con su familia.
Posteriormente, los captores volvieron a comunicarse con los parientes y plantearon una exigencia para liberarlo, la cual fue calificada por la familia como imposible de cumplir.
Con el paso de los días, la esperanza de verlo regresar con vida comenzó a desaparecer.
Denuncia y hallazgo del cuerpo
La familia informó lo ocurrido a las autoridades y reportó oficialmente el secuestro.
Sin embargo, denunciaron que no recibieron acompañamiento durante el proceso, mientras buscaban información sobre el paradero del joven.
El caso permaneció sin avances hasta la noche del 6 de marzo, cuando el cuerpo fue encontrado en el mismo sector de La Llana, sobre la vía que comunica Cúcuta con Tibú.
El cadáver estaba tendido boca arriba y presentaba impactos de bala en el torso.
A la mañana siguiente, una carroza fúnebre llegó al lugar para trasladar el cuerpo a las instalaciones del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
Allí, los familiares realizaron el proceso de reconocimiento oficial, confirmando que se trataba de Óscar Ortega.
Este 10 de marzo, en Cúcuta, su familia le dará el último adiós, lejos del lugar donde nació y creció.




