La comunidad gastronómica de Barranquilla, Colombia, se encuentra profundamente impactada tras la lamentable pérdida de la reconocida chef Lisette Malkun Zarur, una figura destacada en la cocina árabe. El incidente se registró sobre las 8:15 p. m. del lunes 1 de diciembre, en un edificio ubicado en la carrera 57 con calle 81, en el barrio El Golf, al norte de la ciudad.
Lisette, de 55 años, nació en El Banco, Magdalena, y provenía de una familia de raíces libanesas estrechamente ligada a la gastronomía. Con más de dos décadas de trayectoria comercial, era reconocida como una maestra en la preparación de recetas tradicionales del Medio Oriente, un conocimiento que había perfeccionado a lo largo de numerosos viajes y estadías en diferentes países.
En varias entrevistas, resaltaba que su cocina era un legado: “De generación en generación, he conservado el secreto del auténtico sabor de la Cocina Árabe”, decía al describir su proyecto culinario.
La noticia de su partida generó una fuerte reacción en el sector gastronómico y entre quienes la admiraban. Uno de los primeros en pronunciarse fue su hermano, el chef Orlando Malkun, quien compartió un emotivo mensaje a través de sus redes sociales.
Entre sus palabras, expresó: “Lamento profundamente la forma en que te despediste… Gracias por enseñarme lo que es el amor de un hermano… Gracias por ser luz cuando yo estaba lleno de oscuridad”. Sus líneas reflejaron el impacto que esta situación ha dejado en su familia y entorno cercano.
Según datos preliminares aportados por allegados, la chef enfrentaba un cuadro de salud emocional que estaba siendo atendido. Especialistas recuerdan que, ante momentos de angustia o situaciones emocionalmente complejas, es fundamental buscar apoyo inmediato a través de líneas de orientación profesional, instituciones de salud o redes de acompañamiento. Contar con ayuda oportuna puede hacer una diferencia significativa para cualquier persona que atraviese un periodo difícil.
Hoy, la ciudad recuerda a Lisette Malkun Zarur no solo por su talento en la cocina, sino por su aporte cultural, su dedicación y el cariño que dejó en quienes la conocieron. Su legado culinario seguirá vivo en cada receta que llevó a tantas mesas del Caribe colombiano.




