La madrugada del 8 de diciembre, un incidente bajo investigación sacudió a la comunidad de Soacha, Colombia, dejando una profunda consternación entre familiares y vecinos. Lo que comenzó como una celebración tranquila de la Noche de Velitas terminó convertido en un episodio que hoy mantiene a una familia sumida en la angustia.
Keverlin del Carmen Nieves, una joven de 26 años, perdió la vida en medio de una situación de violencia doméstica que, según sus allegados, ocurrió frente a varias personas y, lamentablemente, frente a su hija de 9 años. La familia relata que la reacción de la menor ha sido especialmente delicada, pues permanece en atención médica y con un fuerte impacto emocional.
Katherin del Carmen Parra, prima de la víctima, recordó entre lágrimas el cariño que Keverlin dedicaba a su pequeña. “Esa niña quedó sola y ella hacía todo por su bienestar”, expresó la familiar, visiblemente afectada por lo sucedido.
Keverlin, originaria del estado Miranda (Venezuela), llevaba casi seis años en Colombia. Vivió primero en Cartagena, luego en Bogotá, y sostenía a su hija trabajando en un fruver. Actualmente residía en Usme. La noche del 7 de diciembre asistió a una reunión junto a su pareja, quien se identificaba como Jefraín, aunque su nombre real sería Israel Naliwum.
Según la familia, durante la celebración surgieron discusiones que terminaron en un grave episodio de agresión. Keverlin sufrió varias heridas comprometedoras que le causaron la pérdida de la vida de manera inmediata. Tras el hecho, el presunto responsable abandonó el lugar, lo que mantiene a las autoridades en proceso de búsqueda.
Testigos mencionan que el hombre habría estado organizando un viaje al exterior, lo cual incrementa la preocupación de los allegados. “Él puede salir del país”, insistió la prima, señalando la urgencia de que las entidades correspondientes actúen con rapidez para evitar que el caso quede en incertidumbre.
Mientras tanto, la niña permanece bajo cuidado médico y acompañamiento profesional, ya que cree —de forma errónea— que la situación fue consecuencia de su comportamiento. La familia también señaló dificultades al momento de radicar la denuncia, asegurando que no recibieron la documentación correspondiente.
Los padres y parientes de Keverlin han iniciado desplazamientos desde Venezuela para avanzar en el proceso de repatriación, una tarea emocionalmente difícil y costosa. Hoy, su exigencia es clara: que se haga justicia y que el caso no quede en silencio.
La noche que debía estar llena de luz y tradición dejó en Soacha un sentimiento de pesar que la comunidad aún intenta asimilar. Las autoridades continúan recopilando información mientras los familiares buscan respuestas y apoyo en medio de este difícil momento.

















