Durante 84 días exactos, la familia de Jorge Eduardo Núñez Orozco enfrentó una angustia constante marcada por la incertidumbre. El trabajador del campo desapareció sin dejar rastro, y desde ese momento el silencio se apoderó de su entorno. Las esperanzas de encontrarlo con vida se mantuvieron hasta los últimos días, cuando ocurrió un desenlace doloroso.
El hallazgo se registró en zona rural de Cúcuta, Colombia, específicamente en una vía de la vereda El Suspiro, que comunica Palmarito con Agualasal, durante la mañana del domingo reciente. Allí fue localizado el cuerpo de un hombre, lo que activó protocolos oficiales y generó múltiples versiones alrededor del caso, aún bajo análisis.
Según relataron sus familiares, Jorge Eduardo Núñez Orozco, de 37 años, fue visto por última vez el 5 de octubre, cuando se dirigía hacia La Gabarra para realizar un trabajo agrícola junto a un conocido identificado como Manuel. Desde ese momento, no se tuvo más información sobre su paradero ni el de su acompañante.
Una de las frases que más conmocionó a su familia fue el último mensaje que logró enviar antes de desaparecer. “Amor, me tienen los ‘elenos’”, habría dicho en una breve comunicación, según contó su esposa. Esa frase encendió las alarmas y motivó una búsqueda intensa por diferentes vías.
La familia, oriunda de Tibú, presentó denuncias ante las autoridades competentes, tanto de forma presencial como digital. A finales de noviembre, decidieron hacer pública la desaparición con la esperanza de obtener pistas. Sin embargo, el paso de las semanas no trajo respuestas ni avances visibles.
El estado en el que fue encontrado el cuerpo, con indumentaria asociada a un grupo armado, dio lugar a especulaciones en redes sociales. No obstante, horas después se confirmó oficialmente su identidad, y sus seres queridos rechazaron de manera contundente cualquier señalamiento sobre una supuesta vinculación ilegal.
“Nunca estuvo en ninguna organización. Era un campesino trabajador que solo quería sacar adelante a su familia”, expresó su pareja, quien también destacó que Jorge era un hombre servicial, atento y comprometido con su hogar, conformado por dos hijos que hoy enfrentan su ausencia.
El caso continúa en proceso de investigación, mientras la familia exige respeto por la memoria de Jorge Eduardo Núñez Orozco y claridad sobre lo ocurrido. Su historia se suma a la de muchas familias que aún esperan respuestas en medio de una compleja situación regional.






