La tarde del martes 13 de enero, familiares y amigos cercanos se reunieron en una ceremonia íntima para dar el último adiós a Yeison Jiménez, uno de los artistas más representativos de la música popular colombiana. El encuentro se realizó lejos de los reflectores, en un ambiente reservado, marcado por el respeto, el silencio y la profunda emoción de quienes compartieron su vida personal y profesional.
Durante la despedida, el féretro estuvo acompañado por objetos que simbolizaron su trayectoria y sus sueños. El sombrero que lo identificaba, un disco de oro y una fotografía junto a su caballo favorito se convirtieron en reflejo de su historia, su esfuerzo constante y el camino que recorrió desde sus inicios hasta consolidarse como referente del género.
La ceremonia no contó con presencia de cámaras ni seguidores. Fue un espacio pensado únicamente para quienes estuvieron a su lado en los momentos más importantes, lejos de los escenarios y del aplauso del público. Allí se recordaron anécdotas, sacrificios y el legado humano que dejó en cada persona que lo acompañó en su proceso artístico.
Uno de los momentos más conmovedores fue protagonizado por el cantante Jhonny Rivera, quien mantenía un vínculo cercano con Yeison y era considerado una figura paternal en su carrera. Rivera fue uno de los encargados de cargar el féretro, visiblemente afectado por la pérdida, en una escena que reflejó la magnitud del impacto que dejó su partida en el mundo musical.
También estuvieron presentes su madre y su esposa, quienes permanecieron juntas durante gran parte de la ceremonia, acompañadas por familiares y allegados. El ambiente estuvo marcado por la tristeza y el recogimiento, en una despedida que ninguno de los presentes esperaba enfrentar tan pronto, especialmente considerando los proyectos que el artista tenía en marcha.
Yeison Jiménez dejó una huella profunda en la música popular gracias a letras que conectaron con miles de personas y una historia de superación que inspiró a nuevas generaciones. Aunque su voz ya no resonará en nuevos escenarios, su legado artístico continuará vivo a través de sus canciones y del recuerdo que permanece en el corazón de sus seguidores.
La despedida fue discreta, sincera y cargada de simbolismo, como él mismo lo habría querido. Su historia, su música y su ejemplo seguirán acompañando a quienes encontraron en sus canciones una forma de expresar sentimientos, sueños y vivencias. Su nombre queda marcado en la memoria colectiva como el de un artista que nunca olvidó sus raíces.

















