En menos de un día, dos hermanos perdieron la vida en hechos separados que hoy mantienen en alerta a las autoridades del Valle del Cauca, Colombia. Los incidentes ocurrieron en Villagorgona, jurisdicción de Candelaria, y posteriormente en Palmira, en circunstancias que están siendo analizadas de manera conjunta por la Policía del Valle del Cauca.
El primer caso se registró en la noche del lunes festivo 12 de enero, cuando Leidy Jhoercy Calderón Gutiérrez, de 29 años, se encontraba en un establecimiento comercial abierto al público en Villagorgona. Según los reportes preliminares, sujetos armados ingresaron al lugar y provocaron un hecho lamentable que terminó con la pérdida de su vida. En el mismo episodio, otra persona también falleció, aunque su identidad aún no ha sido confirmada oficialmente.
Testigos relataron momentos de confusión y temor entre los presentes, mientras los presuntos responsables abandonaban el sitio. Posteriormente, los cuerpos fueron trasladados al Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, con sede en Palmira, para los procedimientos correspondientes y el inicio de la investigación formal.
La situación tomó un giro aún más doloroso pocas horas después. En la mañana del martes 13 de enero, Jhan Carlos Grajales Gutiérrez, hermano de Leidy y de aproximadamente 25 años, se dirigía precisamente a Medicina Legal para realizar los trámites relacionados con el cuerpo de su familiar. Sin embargo, el joven fue interceptado frente a las instalaciones, en el barrio Nuevo de Palmira, mientras se movilizaba en un vehículo particular.
De acuerdo con la información oficial, el automóvil recibió múltiples impactos y Jhan Carlos perdió la vida en el lugar. Una de las personas que lo acompañaban resultó lesionada y fue trasladada a un centro asistencial, mientras que otro ocupante salió ileso del incidente.
Las autoridades confirmaron que ambos casos se investigan de forma articulada, al considerar que no se trataría de situaciones aisladas. Las primeras hipótesis apuntan a una posible cadena de represalias, relacionada con disputas por actividades ilícitas, entre ellas conflictos por microtráfico y deudas informales. También se analiza información sobre amenazas previas que habrían recibido las víctimas.
Actualmente, los investigadores adelantan revisión de cámaras de seguridad, análisis técnicos y entrevistas a testigos, con el objetivo de esclarecer lo ocurrido e identificar a los responsables. Mientras tanto, una familia enfrenta una doble pérdida que ha generado consternación en la región, en medio de un llamado ciudadano a reforzar la seguridad y prevenir nuevos hechos similares.














