El caso que involucra a Cindy, de 25 años, y a su madre Teresita de Jesús, de 53, continúa generando indignación en Cuautitlán Izcalli, Estado de México, México, a varios días del hecho ocurrido el 13 de enero. Familiares cuestionan la información oficial y piden que la investigación refleje con exactitud lo sucedido dentro de la vivienda donde ambas perdieron la vida.
De acuerdo con documentos iniciales, las actas señalan que la causa del fallecimiento estaría relacionada con asfixia, sin embargo, personas cercanas aseguran haber observado lesiones visibles en la cabeza durante el reconocimiento. Para la familia, estos indicios no coinciden con los reportes preliminares y refuerzan la exigencia de una revisión exhaustiva por parte de las autoridades.
Rafael Guadarrama, familiar directo, explicó que existen inconsistencias entre los dictámenes oficiales y lo observado físicamente. Según su testimonio, habría señales de un ataque con un objeto contundente, versión que, aseguran, también aparece mencionada en información pericial inicial que hace referencia a traumatismo craneal. Por ello, solicitan que los resultados finales sean claros y transparentes.
El incidente se registró en un departamento de la comunidad de San Francisco Cascantitla, donde las dos mujeres fueron encontradas sin vida por sus propios familiares. El caso es investigado por la Fiscalía General de Justicia del Estado de México bajo el protocolo correspondiente a hechos de violencia contra mujeres.
El entorno familiar señaló que Teresita de Jesús se encontraba en una condición de alta vulnerabilidad, debido a una enfermedad crónica que la obligaba a movilizarse en silla de ruedas tras la amputación de sus extremidades inferiores. Cindy, en tanto, se había refugiado recientemente en el hogar materno luego de enfrentar situaciones reiteradas de conflicto familiar con su pareja.
Durante las indagatorias también salieron a la luz antecedentes de conductas agresivas atribuidas al presunto responsable, identificado como Erick Antonio “N”. Entre ellos figura una denuncia previa relacionada con lesiones a Damián, hijo mayor de Cindy, proceso que no avanzó tras un acuerdo familiar en su momento.
Tras el hecho, el señalado abandonó el lugar y se llevó consigo a Erika Camila, hija menor de tres años, quien fue localizada horas después en Tultepec y entregada sana y salva a sus familiares maternos. Actualmente, el individuo continúa no localizado, mientras se mantiene un operativo para dar con su paradero.
Durante el sepelio realizado en el panteón de Loma Bonita, familiares y conocidos reiteraron su llamado a la justicia. Exigen que la investigación sea imparcial, completa y sin omisiones, con el objetivo de que este caso no quede sin responsables y se garantice verdad para las víctimas.







