En el sur de Bogotá, en el barrio Atenas de la localidad de San Cristóbal, Colombia, la familia y amigos de Johana Rosaly Mora Acosta claman porque su caso no quede sin justicia tras un grave hecho ocurrido en una vivienda de esa zona.
Los hechos se registraron en una casa ubicada en la carrera 1 este con calle 36D sur, donde Johana, de 47 años, vivía desde hace unos cuatro meses con su pareja y varios familiares.
Según personas cercanas, todo empezó tras una discusión entre Johana y otra mujer con la que había salido la noche anterior.
Aunque al regresar todo parecía normal, sobre las 5:00 a. m. la otra mujer rompió una ventana de la casa y se dio una riña física entre las dos. No se conocen hasta ahora las causas de esa pelea.
Minutos después, alrededor de 5:30 a. m., la situación empeoró. La agresora volvió a entrar a la casa tras romper otra ventana y quitar el pasador de la puerta.
De manera sorpresiva, ingresó a la habitación donde estaba Johana con su esposo, y sin previo aviso la atacó.
La víctima logró pedir auxilio y dijo: “Esta mujer me chuzó”, pues la atacaron con un arma blanca provocándole una herida en la pierna por la que empezó a perder mucha sangre.
A pesar de que fue trasladada en ambulancia a un centro asistencial, lamentablemente llegó sin signos vitales, según confirmaron los médicos.
Tras este ataque, la agresora, identificada solo como M. López, huyó del lugar y no ha sido capturada.
La familia dijo que la única pista es que en esa misma casa vive una hermana de la presunta responsable, pero hasta el momento no hay orden de captura ni avances claros en la investigación.
Johana trabajaba en una panadería y era madre de dos niñas de 10 y 14 años que viven en Venezuela.
Sus familiares la recuerdan como una mujer trabajadora y dedicada, y ahora exigen que las autoridades actúen con rapidez para esclarecer lo ocurrido y encontrar a la responsable.
Las personas cercanas a Johana han hecho un llamado a las autoridades para que el caso no quede en el olvido y se haga justicia, enfatizando que todas las mujeres merecen que se respeten sus derechos, sin importar de dónde sean.
Si bien este caso es una noticia local, refleja un problema más amplio de violencia en el país que preocupa a muchas familias y comunidades.


