El caso de Ricardo Mizael, un adolescente de 15 años, ha causado profunda conmoción entre los habitantes de Culiacán, México.
El joven fue atacado la mañana en que salió de su casa con un propósito muy especial: comprar leche para unos gatitos recién nacidos que había rescatado días antes.
El hecho ocurrió a plena luz del día, a pocos metros de su vivienda, lo que aumentó la preocupación de vecinos y familiares.
De acuerdo con el relato de su madre, Berenice, Ricardo salió alrededor de las 10:00 de la mañana hacia una farmacia cercana.
Era un recorrido corto y conocido por él, por eso su tardanza comenzó a generar angustia en casa.
Al notar que no regresaba, su madre decidió salir a buscarlo.
En ese momento, un trabajador del sector le comentó que había escuchado disparos en la zona.
Minutos después, frente al Centro Escolar Mar de Cortés, institución donde el adolescente había estudiado, la mujer encontró a su hijo.
Lo reconoció por la ropa y los tenis que llevaba puestos ese día.
Entre lágrimas, expresó que jamás imaginó que el lugar donde estudió sería el sitio donde lo encontraría sin vida.
Ricardo Mizael era descrito como un joven responsable y solidario.
Amaba a los animales y soñaba con convertirse en médico veterinario cuando fuera mayor.
Formaba parte del equipo de baloncesto Águilas de la Universidad Autónoma de Sinaloa y destacaba por su disciplina.
Sus profesores y compañeros lo recuerdan como un estudiante aplicado y respetuoso.
Berenice, quien trabaja como enfermera y también como asesora financiera, explicó que mantiene dos empleos para sostener a su familia.
Señaló que, tras presentar la denuncia, no ha recibido información clara sobre los avances en la investigación.
El caso ha generado un fuerte llamado ciudadano para exigir mayor seguridad en la ciudad.
Para el domingo 22 de febrero se convocó una marcha pacífica.
La movilización iniciará en el santuario conocido como La Lomita a las 9:00 de la mañana y finalizará en la Catedral de Culiacán.
Los asistentes vestirán de blanco y pedirán respuestas y acciones concretas por parte de las autoridades.
La historia de Ricardo Mizael ha tocado el corazón de muchas personas, que hoy se unen para pedir justicia y un futuro más seguro para todos.









