La comunidad de Cumbres del Norte, en Cúcuta, Colombia, aún intenta asimilar la pérdida de Carlos Alberto Sánchez Hernández, conocido cariñosamente como “Enano”, un reconocido líder social que perdió la vida tras un incidente lamentable ocurrido en zona rural del municipio de Cucutilla, en el departamento de Norte de Santander, durante la mañana del martes 13 de enero.
Para familiares y vecinos, resultaba impensable que uno de los habituales recorridos de Sánchez Hernández, quien solía desplazarse por distintos municipios para sostener su emprendimiento, terminara de forma tan inesperada. La noticia se propagó rápidamente por el barrio, causando incredulidad y tristeza entre quienes lo conocieron por su cercanía y permanente trabajo comunitario.
La noche previa, el lunes 12 de enero, el líder comunal compartió un momento tranquilo en el porche de su vivienda, ubicada entre los barrios Panamericano y Cumbres del Norte. Conversó y rió con una vecina cercana a su familia hasta cerca de las 10:00 p. m., sin imaginar que serían sus últimas horas en casa junto a su esposa, hijos y nietos.
Como era su costumbre, durante la madrugada se preparó para salir temprano. Empacó productos alimenticios que elaboraba y comercializaba como parte de un pequeño emprendimiento, actividad con la que sostenía a su familia. Estos viajes eran frecuentes y le permitían regresar al mediodía para continuar con labores sociales en su sector.
El recorrido se vio interrumpido en la vereda El Topón, jurisdicción de Cucutilla, donde ocurrió el hecho bajo investigación. De acuerdo con la información preliminar, Sánchez Hernández perdió la vida tras un ataque cuya motivación aún no ha sido esclarecida por las autoridades. La persona que lo acompañaba resultó afectada y fue trasladada a un centro asistencial en Arboledas, donde permanece en recuperación.
En Cumbres del Norte, el impacto ha sido profundo. Enano fue presidente de la Junta de Acción Comunal durante más de cuatro años y se destacó por su liderazgo cercano, su actitud alegre y su compromiso con los vecinos. Hace pocas semanas celebraba su cumpleaños mientras impulsaba una colecta para entregar regalos navideños a los niños del barrio.
Hoy, la comunidad lo recuerda por sus ollas comunitarias, su disposición constante para ayudar y su capacidad de unir a las personas. Mientras avanzan las investigaciones oficiales, vecinos y allegados coinciden en que su legado social permanecerá vivo como ejemplo de servicio y solidaridad en un sector marcado por la tristeza y la espera de respuestas.













