La tranquilidad de una vivienda en el barrio Vista Hermosa, en el municipio de Majagual, Sucre, Colombia, se transformó en un momento de profunda reflexión comunitaria durante la noche del lunes, cerca de las 10:00 p. m.. En esa casa residía Isabel María Gómez Baldovino, una joven de 18 años que compartía su día a día con su familia.
Según relataron allegados, la jornada transcurría con normalidad. Los padres de Isabel María Gómez Baldovino se retiraron a descansar, mientras ella permanecía en la sala conversando por teléfono. No hubo señales visibles de alarma ni comentarios que anticiparan un desenlace tan doloroso para sus seres queridos.
Horas después, al no recibir respuesta, la familia inició una búsqueda dentro de la vivienda. Ese recorrido terminó en un hecho lamentable, que dejó a todos enfrentando una realidad difícil de asimilar. El impacto emocional fue inmediato y generó consternación entre familiares, vecinos y amigos cercanos.
Isabel era descrita como una joven tranquila, con proyectos personales y sueños propios de su edad. Su ausencia repentina abrió un espacio de silencio que hoy se convierte en reflexión colectiva. En Majagual, el caso ha despertado conversaciones necesarias sobre el bienestar emocional y el acompañamiento familiar.
Este suceso, actualmente tratado con respeto y reserva, no busca señalar responsables ni emitir juicios. Por el contrario, se ha convertido en un llamado de atención sobre la salud mental, especialmente entre adolescentes y jóvenes, un tema que muchas veces permanece oculto tras la rutina diaria.
Especialistas recuerdan que el malestar emocional no siempre se expresa de forma evidente. Puede manifestarse en silencios prolongados, cambios de ánimo o sonrisas que intentan ocultar preocupaciones internas. Por eso, hablar y escuchar a tiempo puede marcar una diferencia real.
Instituciones educativas y comunitarias de Sucre han reiterado la importancia de promover espacios seguros para el diálogo, donde los jóvenes puedan expresar lo que sienten sin temor a ser juzgados. Pedir ayuda no es una debilidad, sino un paso valiente hacia el cuidado personal.
La memoria de Isabel María Gómez Baldovino deja una enseñanza clara: estar presentes importa. Preguntar con empatía, acompañar con paciencia y tomar en serio las emociones ajenas puede abrir caminos de esperanza. En ocasiones, una conversación oportuna puede cambiar el rumbo de una historia.
















