En pocas horas, la región del Catatumbo, Norte de Santander, Colombia, volvió a quedar en el centro de la atención pública tras conocerse dos hechos lamentables que afectaron a jóvenes habitantes de la zona. Ambos casos ocurrieron sin testigos y quedaron bajo investigación oficial, reflejando un escenario complejo que mantiene en alerta a las comunidades rurales.
El primero de los episodios se reportó en la mañana del domingo 11 de enero, cuando habitantes del área encontraron a una persona tendida a un costado de la vía que conecta el casco urbano de Convención con la vereda Campo Alegre, en zona rural. El hallazgo ocurrió sobre un terreno destapado, generando preocupación entre los vecinos.
De acuerdo con la información recopilada en el lugar, el joven vestía bluyín, camiseta negra y tenis oscuros. Presentaba lesiones compatibles con un hecho bajo investigación, lo que habría ocasionado su pérdida de manera inmediata. En un inicio no fue posible identificarlo, aunque un tatuaje con el nombre “Leiber” fue clave para confirmar su identidad horas después.
Se trataba de Leiber Cañizares, conocido por familiares y amigos como “Estrellita”. La noticia llegó progresivamente a sus seres queridos, entre ellos su hermana, quien se trasladó hasta el sitio para realizar el reconocimiento. Los tatuajes en distintas partes del cuerpo, incluida una estrella bajo la oreja izquierda, confirmaron su identidad.
En medio del dolor, la familiar expresó su sentir a través de redes sociales con una frase que conmovió a muchos: “No quería levantarme nunca, sentía que se acababa mi vida”. Posteriormente, el cuerpo fue trasladado por una funeraria y desde el día siguiente se iniciaron los actos de despedida previos a su sepultura.
Horas más tarde, una segunda alerta se registró en la vereda La Muralla, jurisdicción del municipio de Teorama, a unos 10 kilómetros del primer punto. En este caso, la persona fue identificada como Camilo Anteliz, residente del municipio de San Calixto, quien también presentaba lesiones producto de un incidente en estudio.
Hasta el momento, las autoridades competentes informaron que no se cuenta con información concluyente sobre los responsables ni con una hipótesis definida. Estos hechos se suman a una situación de orden público que, según líderes locales, muestra señales de tensión persistente en una región que se acerca a un año de complejos desafíos en materia de seguridad.







