El corregimiento de Mingueo, en el departamento de La Guajira, Colombia, atraviesa días de profunda tristeza tras un hecho lamentable que marcó a toda la comunidad. El sepelio de Shelsy Michel Navarro Ojeda, una niña de apenas 3 años, se convirtió en una sentida manifestación de dolor colectivo, reflejando el impacto emocional que dejó este caso bajo investigación.
Las exequias iniciaron en la vivienda de la familia, donde vecinos, amigos y conocidos se reunieron para acompañar a los seres queridos de la menor. Un pequeño féretro blanco, cubierto de flores, recorrió las calles del corregimiento en medio del silencio y las lágrimas, en una escena que evidenció la unión del pueblo frente a la pérdida humana.
Durante el recorrido, el ambiente estuvo marcado por gestos de solidaridad y respeto. Habitantes de distintos sectores se sumaron al cortejo, enviando un mensaje de apoyo a la familia y pidiendo claridad sobre lo ocurrido. Para muchos, este episodio representa uno de los momentos más dolorosos en la historia reciente de Mingueo.
A la tristeza por la partida de la niña se sumó la preocupación tras conocerse otro incidente bajo investigación, relacionado con Gabriel Enrique Fernández Bermúdez, un adolescente de 16 años, de nacionalidad venezolana. El menor había sido señalado preliminarmente como presunto implicado en el caso de la niña y fue retenido por las autoridades mientras avanzaban las indagaciones.
Días después, se reportó su desaparición y posteriormente se confirmó que perdió la vida en circunstancias que están siendo analizadas por los organismos de seguridad. Información inicial apunta a la posible intervención de un grupo delincuencial, entre ellos un individuo conocido con el alias de ‘Nain’, mencionado por fuentes oficiales como una persona buscada en la región Caribe.
Las autoridades judiciales, junto a entidades de protección infantil, continúan recopilando pruebas y testimonios para esclarecer ambos hechos. Desde las instituciones se ha insistido en la importancia de permitir que las investigaciones sigan su curso legal, evitando reacciones impulsivas que puedan agravar la situación social del territorio.
Voceros oficiales recalcaron que la prioridad es garantizar verdad, justicia y protección, especialmente para los menores de edad. Asimismo, hicieron un llamado a la comunidad a mantener la calma y confiar en los procesos institucionales, recordando que la violencia nunca debe reemplazar a la justicia.
Mientras tanto, Mingueo permanece unido en el duelo, con la esperanza de que este doloroso episodio deje lecciones profundas y motive acciones concretas para fortalecer la convivencia, la protección de la niñez y la seguridad en la región.















