Skip to content

Stefania Villamizar -C

noviembre 26, 2023
Estimado lector, si llegaste hasta aquí es porque leiste bien y seguiste los pasos de manera correcta. Muchos no saben hacerlo y por eso piensan y comentan que nosotros publicamos cosas falsas. Por eso te pido por favor, cuando termines de leer la noticia y ver los videos o fotos, regresa a facebook, nos dejas un "Me Gusta" (Like) 👍 y escribe un comentario diciendo: "Gracias, pude ver la noticia completa", con eso contribuyes a que sigamos haciendo nuestro trabajo y que no nos cierren la página. Gracias.

Así fue como un parásito mortal ‘come cerebros’ acabó con la vida de una niña colombiana. Los médicos no pudieron salvarla.

Tatiana González decidió por primera vez, anunciar ante los medios que su hija, una niña de 10 años, perdió la vida tras ser diagnosticada con una extraña infección.

El más joven está infectado con un peligroso parásito que arrasa con todo a su paso y se esconde en piscinas, jacuzzis e incluso lagos.

Esta condición médicamente rara está causando alarma en Colombia.

El 18 de junio de este año, Tatiana y su hija fueron a Santa Marta a disfrutar de las vacaciones.

Dos días después, Stefania Viliamizar comenzó a quejarse de dolores de oído, seguidos de vómitos y fiebre. Inicialmente, los síntomas fueron tratados como otitis media.

El Vía Crucis comenzó el 4 de julio. Stefania despertó, pero ya no estaba como antes. No quería levantarse de la cama, le molestaba la luz y llamó a un asistente para que lo acompañara a la ducha. Una petición que sorprendió en casa.

Mientras estaba sentada en el baño, de repente empezó a temblar. La joven permaneció bajo supervisión médica y fue sometida a varios procedimientos.

Estaba claro que no se trataba sólo de una infección de oído, pero los expertos no sabían cuál era el problema. Desafortunadamente, Stefania murió en el hospital 24 días después, rodeada de sus padres y otros familiares.

Fue una muerte prevista. Dos días antes de su muerte, la niña fue declarada con muerte cerebral.

El hospital concluyó que la causa de la muerte fue meningitis. Pero el caso fue tan extraño que fue reportado a las autoridades estatales y los Institutos Nacionales de Salud se involucraron en el diagnóstico.

Un mes después de su muerte, luego de realizar una serie de análisis especializados, los expertos determinaron que la niña murió a causa de encefalitis.

El científico William Contreras participó en el estudio y reveló detalles de los impactantes hallazgos a los medios de comunicación.

Se trata de protozoos ameboflagelados pertenecientes al filo Percolozoa. Se transmite a través de las fosas nasales, por inhalación de polvo o agua, o cuando aerosoles contaminados con trofozoítos o quistes atraviesan la mucosa nasal y viajan al cerebro a través del nervio olfatorio.

Después de ingresar al cerebro, destruye los glóbulos rojos y las células nerviosas.

Es un parásito que, debido a las altas temperaturas y aguas estancadas, puede vivir en áreas como piscinas o jacuzzis y se alimenta del cerebro. Los síntomas comienzan con fiebre leve y malestar general y algunas veces rinitis; ocurre, principalmente, en individuos sanos”, dijo Contreras.

Según los Institutos Nacionales de Salud, las características morfológicas son consistentes con meningoencefalitis amebiana, lo que apoya un origen ecológico del género Naegleria debido al patrón de lesiones leptomeníngeas.

La madre de la niña explicó que la pequeña nadó en la piscina del hotel durante su estancia en Santa Marta.

La niña supuestamente contrajo un parásito en la nariz mientras buceaba y luego desarrolló síntomas.

Lo más preocupante es la falta de tratamientos para combatir la infección, al menos en Colombia. Si el parásito ingresa a una persona, existe un 95% de posibilidades de muerte.

Por ello, familias y expertos recomiendan a las empresas hoteleras limpiar las zonas de sus piscinas y adoptar buenas prácticas de higiene para prevenir este tipo de peligrosas infecciones.

El vacío de Stefania se siente hasta Medellín. Echaba de menos las llamadas semanales desde lo que llamaba "la casa de sus abuelos", expresando su amor por ellos desde lo mas profundo de sus corazones.

“Hablamos por teléfono y le decíamos: ‘Amor, te amamos’, y ella respondía: ‘Y yo, el doble, hasta Júpiter’”, relató Álvaro Villamizar, su abuelo paterno.

Además, con ‘Nía’ se fueron las tertulias llenas de risas entre una niña y su abuela. Con Carmenza tenía una conexión especial. Jugaban ponchados o a las escondidas. Sin importar las distancias generacionales, era su abuelita la que le escogía ropa para llevar en los viajes, como el de Santa Marta, sin saber que sería el último.

Mi esposa no ha podido asimilar su ausencia. Pasamos por alguna tienda o algún lugar y todo lo relaciona con nuestra nieta, dice: 'este vestido le hubiera gustado a Stefania’”, relata Álvaro.

El potente parásito se llevó a una nieta tan amorosa como inteligente. Fue esta pequeña, quien enseñó a Álvaro, de 70 años a jugar partidas de ajedrez en el computador, incluso, se ingenió un manual de instrucciones para que no olvidara como usar la tecnología en su ausencia.

Sé que está conmigo, me siento, juego y si pierdo digo ‘Nía, nos ganaron’”, relata con profunda nostalgia.

Álvaro dice con tono de resignación que perdieron a la más amorosa niña; tenista, patinadora, bailarina de ballet, que soñaba con ser gimnasta. Pero ganaron un angelito en el cielo. Está convencido que su misión va más allá de la vida.

“Que su deceso sirva para que el Ministerio de Salud y el gobierno tomen las medidas sanitarias y preventivas en todos los lugares donde haya piscinas, ríos o espacios de agua dulce, donde se desarrolla esta ameba, y que los médicos del país estén listos para atender este tipo de casos”.

Si algo tenía Stefanía era generosidad. En su honor y aunque el dolor parezca ganarles muchas veces, no esconden lo sucedido.

Contamos nuestro caso para que otros niños y familias no sufran lo que nosotros. Estamos destruidos, devastados”. En memoria de Stefanía, el abuelo mandó una carta y se acercó hasta el hotel donde cree que la pequeña contrajo la enfermedad. En Santa Marta, la gerente de operaciones los atendió y se comprometió a reforzar los estándares de seguridad.

Desde el 6 de julio y hasta el 28 de ese mismo mes, este par de abuelos estuvieron al lado de su nieta en la UCI de la clínica infantil San Luis en Bucaramanga. Esperanzados en volver a compartir alrededor de una mesa, por ejemplo, un lomo a la Kasper, el plato especial que prepara uno de los tíos políticos de Stefanía, el mismo que, según relata Álvaro, se salvó de sufrir un grave accidente esquiando en Europa gracias a la protección de su nieta desde el cielo.

“Estamos seguros de que Stefanía lo acompañó ese día. Ella fue un milagro para él y ojalá lo sea para más familias”.